GALERÍA GURRIARÁN |
Huele a sol
Así olía bajo el níspero, jugando a tapar con la mano el sol que se colaba entre las hojas.
En ese espacio intangible entre la tierra y el cielo que se abre en un jardín, todo parecía posible: imaginar, soñar, inventar otros mundos, con la ilusión de que ocurriera. No lo habitaban el miedo, el dolor, las ausencias. Allí vivían el cariño, la alegría, la esperanza, afectos, amores. Y todos los colores y formas posibles.
Desde aquella sombra, podía mirar la luz sin miedo.
Entre los trazos de hilo, viven esas sensaciones que aún siento. Ni el tiempo ni el dolor pueden borrar ese olor a sol que percibo en esos instantes en que la vida es paz.
Si, la vida a veces huele a sol.
Chirri Moreno Santa María.